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Suspiró, formando una pequeña nube de vaho en el
ambiente a la vez que se
frotaba los brazos helada. Su cuerpo le pedía volver
a meterse dentro de la caliente y reconfortante
casa, pero no le apetecía en absoluto ver a su
gemela otra vez.
No se había dado cuenta, o incluso cabría decir que
no quiso hacerlo, del
enorme abismo que se había abierto entre ellas. June
parecía adorar a ese hombre,
disfrutaba con la vida eterna que este le había
otorgado mientras que a ella, la mera
idea de vivir a base de robarle la vida a otros la
aterrorizaba.
-"Robarles la vida..."-pensó Jude esbozando una
mueca desagradable al recordar
como su hermana se dejó dominar por sus instintos en
su habitación cuando
contempló la sangre que brotó de sus
heridas-"June...¿es capaz de matar?"-recapacitó
aterrada.
-Al fin te encuentro, preciosa.-dijo una conocida
voz detrás suya.
-¿Tú otra vez?-espetó de mala gana Jude al reconocer
al joven Jareth que se
acercaba a ella-¿Quieres otra tunda o qué?
-Ey, ey, cálmate...-dijo él elevando las manos como
si se rindiera ante un policía-
Creo que no nos hemos presentado bien, mi nombre es
Jareth-declaró para
luego tenderle su pálida y femenina mano.
-Jude.-le respondió sin devolverle si quiera el
saludo cosa que, en lugar de
enfurecer al muchacho de cabellos plata, consiguió
sonsacarle una alegre carcajada.
-Eres temible, me gustas. Nadie en esta mansión me
ha tomado en serio, y
menos me han levantado la mano.
-¿Es que eres maso?
-No, más bien sado.-respondió el volviendo a reírse-
Eres completamente diferente
a tu hermana, sois como el ying y el yang; aunque
tengáis el mismo aspecto,
vuestros carácteres son completamente opuestos.
Jude no dijo nada ante aquella objeción ya que, muy
a su pesar, tenía toda la
razón.
-Por tu cara de amargada diría que ya te han
explicado las normas ¿eh?
-Esta amargada aún tiene dos buenos puños.-replicó
irritada.
-Jeje...me gustan las mujeres con carácter.-dijo
antes de estirar los brazos hacia
atrás de forma perezosa- Debes de tener hambre,
¿quieres venir conmigo y así te
enseño cómo se caza?
Un escalofrío le recorrió la espalda con tal fuerza
que comenzó a dolerle el
espinazo como si acabaran de darle un fuerte golpe.
-Ni lo sueñes.-se negó elevando el tono de voz
nerviosa-No pienso...chuparle la
sangre a nadie.
Jareth la observó con sorpresa; definitivamente,
acababa de conocer al vampiro
más extraño de todos. Se revolvió un poco el cabello
para quitarse la nieve de
su cabeza y la miró con una sonrisa cruel y cínica.
-Como quieras, pero si no comes nada, quizás mañana
tus instintos escapen a
tu control y entonces...si que te arrepentirás de
estar viva, bueno, eso es un decir.
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