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Capítulo I
El reloj marcaba la medianoche cuando escuchó que
alguien llamaba
a su desordenada y oscura habitación. Elevó
levemente su cabeza, dirigiendo su
inexpresiva mirada a la puerta, esperando oír lo que
la persona que había en el
otro lado iba a comentarle.
-Jude...-la llamó la voz femenina pero triste de su
madre, una mujer mayor
de aspecto fatigado-...abre la puerta, por
favor.-suplicó apartándose un mechón de
pelo oscuro de su rostro agotado y ojeroso.
La jovencita no se movió ni un milímetro de su
sitio; se quedó acurrucada
junto a su cama con las rodillas a la altura de su
pecho, observando aquel metafórico
muro de madera que la separaba de su progenitora.
-Estás ahí desde que tu hermana desapareció del
hospital...-comentó apoyando
su cabeza en la puerta con la esperanza de que su
hija quisiera salir de su
improvisada cárcel-Sé que estás triste, pero yo
también lo estoy. Lo ultimo que
quiero es que a ti te ocurra algo malo...Ábreme
Jude.
La mujer guardó silencio durante unos eternos
segundos, con el corazón
palpitándole con fuerza mientras esperaba escuchar
algún indicio de que su
pequeña estuviera dirigiéndose a la puerta para
recibirla...aunque sus esperanzas
volvieron a ser en vano.
Jude volvió a esconder su cara entre sus rodillas,
ignorando a la mujer que
lloraba al otro lado. No es que no la
quisiera...pero no podía ver a nadie en esos
momentos, su mente solo era capaz de albergar el
recuerdo de su gemela desaparecida
hacía escasos días. A pesar de que June, su hermana,
hubiera estado tantas
veces ingresada en el hospital a causa de su
enfermedad cardiaca, siempre habían
estado íntimamente unidas.
Pero desde hacía días su carácter había cambiado; ya
no quería que nadie la
viera durante el día, le decía cosas cada vez más
extrañas...y cuando creía que ya
nada podía ir peor, desapareció sin dejar rastro.
-Jude, por favor...-escuchó el sollozo de la otra
mujer.
Ésta permaneció un minuto frente a la puerta hasta
que, cansada de que el
silencio fuera la única respuesta a sus plegarias,
abandonó su nuevo intento de
sacar a su hija de aquella especie de cárcel y se
marchó a su habitación entre lágrimas.
-"Lo siento mamá"-pensó cerrando los ojos sumiéndose
en sus recuerdos-
"Pero no puedo evitarlo...Quiero...Tengo tantas
ganas de ver a June"-se dijo a sí
misma recolocándose en su improvisado asiento.
Su triste rostro quedó oculto por una mata de pelo
castaño oscuro que resbaló
por sus hombros mientras se volvía a sumergir en sus
memorias. Sabía que
lo que estaba haciendo no estaba bien, pero tenía
tanto, tantísimo miedo a no volver
a verla. Tan solo habían pasado tres días desde su
desaparición y ya tenía la
sensación de que la imagen de su hermana se iba
volviendo cada vez más
borrosa en sus recuerdos...y lo último que deseaba
en ese mundo era olvidarla.
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