Era una de aquellas
misiones sencillas. Llegábamos, acabábamos con la amenaza
utilizando todos nuestros recursos disponibles, y nos
largábamos. Quién iba a decir que esta batalla sería la más
importante de la humanidad...
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Me levanté una cálida mañana de invierno... Caray, el cambio
climático nos estaba matando a todos... Junto a mis compañeros,
me vestí con el uniforme de mi ejército. De mi patria. Ah, "Dios
bendiga mi patria y mi bandera"... aunque parece que aquí no le
llegan las manos a nuestro dios. Salí de mi tienda, y encontré
ante mí un paisaje desolador, la muestra de que nuestros ataques
no eran en vano. ¿Nuestra situación? Un país del que ni siquiera
había oído hablar nunca se niega a venderle petróleo a nuestro
país, y eso es una ofensa inaceptable para nuestra patria. Oh,
sí, en cuanto me encuentre con un maldito pueblerino, le pienso
patear el culo, por hacerme recorrer medio mundo.
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Yo, junto a mi equipo, patrullando las calles de uno de los
núcleos urbanos. Por la noche solía haber bastante actividad
enemiga, y contábamos con la ventaja de nuestros avanzados
artilugios electrónicos. Llegamos hasta el final de la calle que
nos asignaron, y vimos la plaza del Ayuntamiento. Tras quedarnos
observándola un buen rato, descubrimos que no había ningún tipo
de guardia. Teníamos dos opciones: quedarnos allí como unos
cobardes, cumpliendo órdenes; o salir a conquistar el
Ayuntamiento, dando muestras de orgullo digno de un buen
patriota... La decisión no era muy difícil, así que yo y mi
equipo nos dirigimos raudos, pero cautelosos, hacia la plaza.
Oh, aún lo recuerdo... ¡Teníamos la oportunidad de ser los
héroes de nuestro amado país!
Llegamos a las
puertas del Ayuntamiento... íbamos a entrar, cuando de repente,
se abrieron las puertas de par en par, y aparecieron una docena
de hombres armados, con los rostros tapados con pañuelos y
pasamontañas. Si actuábamos deprisa podríamos reducirlos, pero
comenzaron a gritar palabras que no entendíamos, y de repente
surgieron de tejados y ventanas de los alrededores como una
veintena de hombres más. Rifles francotiradores, fusiles AK-47,
sub-fusiles... En los tejados, hasta habían montado
ametralladoras MG, mientras que uno o dos tenían bazookas.