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Buenos
días, niños y niñas. El salón del manga llegó y pasó, como es
ley de vida. Este salón será recordado por haber sido dividido
en tres partes, cual si un delicioso pastel de anko se
tratara, estando los stands en el recinto tradicional de La
Farga de L’Hospitalet, y el escenario de karaoke y el
auditorio en sitios distintos y conectados entre sí por un
autobús verde y gratuito llamado “Mangabus”. El
Mangabus era puntual y eficaz, y los conductores |
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todo lo kawaii que cabría esperar, por lo que no hubo incidentes
dignos de mención a causa del transporte, salvo las habituales
miradas de extrañeza y “unpicoyunapalalesdabayo” de los
vecinos de la zona, las cuales son tan habituales y
entrañables en este evento como las pelucas con alambres.
Toda la diversión estuvo concentrada en el recinto principal,
donde se desarrollaron las actividades tradicionales del
Salón, que son: comprar, pasear, hacer el friki y observar
cómo los demás hacen el friki; había además, como otros años,
talleres de go, shogy y otros juegos japoneses,
paradas de comida japonesa (acompañadas este año por un recio
local de frankfurts) y una exposición organizada por el
Consulado General de Japón sobre cultura nipona, donde,
¿lo adivináis?, el plato fuerte eran las katanas y todo
lo relacionado con ellas. |

Un visitante vestido de
Rorschach,
del cómic Watchmen.
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Las camisetas frikis no
podían faltar. |
El recinto del karaoke, situado en el
Poliesportiu del Centre, era algo... triste. Al menos
en el momento que yo fui (el viernes, día del cosplay,
cuando se supone que hay más vidilla), solo había unas
chicas cantando con más tesón que acierto y un público que
no ascendería a más de dos docenas (y casi la mitad eran
de la organización). Creo que para años próximos no se
debería alejar tanto el escenario de karaoke del
resto del salón, pues no deja de ser una de sus señales
distintivas.
El auditorio (sito en el Centre Cultural Barradas)
era otra cosa. Se proyectaron pelis de anime (aunque yo no
vi ninguna, por lo que poco puedo decir) en una gran sala
con capacidad para 240 frikis. |
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En conjunto ha sido un Salón bonito, este año se han
superado los 65.000 visitantes, aunque como no sé
cuantos venían en años precedentes, este dato carece de
significado para mí y lo pongo para rellenar. En el
anecdotario del día, advierto a quien quiera aprender a jugar
al ajedrez shogi que se trata de un juego infernalmente
complejo que deja fuera de dudas el motivo de la longevidad
del pueblo nipón: ¡hace falta toda una vida para aprenderse
sus reglas!
Guillem Bayarri
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La tienda de lolitas y sus
lolitosas dependientas. |
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